|
La organización Reporteros Sin Fronteras, RSF, dirigida hasta hace poco tiempo por Robert Ménard, lleva a cabo, desde hace algunos años ya, una campaña tendenciosa con respecto a Cuba. Históricamente, los ataques de los medios de comunicación contra la nación caribeña se han multiplicado, sobre todo en Francia, y han alcanzado tal paroxismo que cabe preguntarse sobre la razón de ser de dichas acciones propagandísticas a ultranza.
La selectividad y manipulación de la información, que la entidad parisina ha erigido, aparentemente, como norma doctrinal, son sorprendentes, no solo debido a su frecuencia sino también a su contenido temático. De hecho, esta última semeja de forma considerable a la del sector extremista de la derecha cubana de Florida, cuya intransigencia y atadura al pasado siguen siendo notorias.
La poderosa Fundación Nacional Cubano-Americana, FNCA, se complace por la vitalidad de RSF en su virulenta campaña contra Cuba. Su presidente, Francisco José Pepe Hernández, ha exaltado en múltiples ocasiones el trabajo, altamente valorado en Miami, de la organización francesa.
Joe García, director ejecutivo de la FNCA, también celebró la organización parisina que calificó de "grupo que da a conocer la realidad referente a Cuba". Según las alabanzas expresadas por esas personalidades íntimamente vinculadas a la política exterior de los Estados Unidos y a las acciones terroristas en el continente americano, culpables además de intensas campañas de intoxicación mediática contra Cuba, cabe preguntarse seriamente sobre el verdadero papel de RSF.
Las organizaciones de exiliados, la mayorías de las cuales predican la utilización de la violencia armada contra Cuba, se han apresurado en invitar a sus países a Ménard y a Regis Bourgeat, encargado de la Oficina de las Américas de RSF, a fin de agradecerles por esa benevolencia sin fallas para con su causa. Un homenaje en extremo adulador se rindió públicamente al Secretario General de RSF en Miami, a quien se propuso un programa digno de un jefe de Estado. El "defensor de los periodistas encarcelados" se estremecía al escuchar los elogios que le lanzaban los aduladores culpables de las acciones paramilitares contra la isla caribeña.
En esa ocasión, se creó un comité compuesto por opositores cubanos, algunos de los cuales - como Jaime Suchlicki, profesor de la Universidad Internacional de Florida - están muy ligados a la FNCA. Ménard también se convirtió en miembro de dicho comité. Luego, el Secretario General de RSF ofreció un conferencia en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, nombre de la multinacional del ron, también especializada en el terrorismo internacional contra Cuba. En efecto, la empresa Bacardí, estrechamente vinculada a la FNCA y a la CIA, han financiado varios atentados contra la nación socialista. Esos parámetros, en ningún caso, han podido escapar a la clarividencia del responsable de RSF quien, en conocimiento de causa, se ha unido directamente a la campaña terrorista de desestabilización del archipiélago cubano.
Entre las malsanas relaciones de la agencia RSF se encuentra la establecida con Frank Calzón. De origen cubano, ex agente de la CIA, está implicado seriamente en el terrorismo internacional contra Cuba. Ha sido director de la organización terrorista Abdala y uno de los primeros directores de la Fundación Nacional Cubano-Americana.
Después trabajó cerca de diez años en la Fundación Freedom House, internacionalmente considerada la vitrina de propaganda de la CIA. En la actualidad, es director ejecutivo del Center for a Free Cuba, una organización extremista financiada por el gobierno estadounidense y cuya función es ejercer presión sobre el Congreso a fin de incrementar las sanciones contra la población cubana. Asimismo, Frank Calzón es amigo íntimo de Ménard. Este último, quien personalmente ha admitido conocer a ese terrorista, no escatima elogios para con su persona y hasta ha llegado a afirmar que Calzón "hace un trabajo fantástico por defender a los demócratas".
|